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Innovaciones técnicas

Algunos de los historiadores hablan de el empuje inventivo del siglo XIX para referirse a esta primera revolución industrial que enlazaría con la segunda. Así desde el perfeccionamiento de la aplicación del vapor hasta el motor de explosión los cambios técnicos se van a suceder uno tras otro posibilitando la transición definitiva del sistema doméstico y de la manufactura a la fábrica y con ello sucesivos proceso de concentración industrial y los consiguientes incrementos de la productividad con su reducción de costes y de precios que impulsa la producción de masas. Lo cierto es que siempre que se consigue cualquier innovación técnica en el mundo industrial, se inicia una cadena para evitar el estrangulamiento, un invento arrastra a otro y así se cambia todo el proceso de producción.

Al principio no existe una clara interrelación entre ciencia y técnica. Se trata más bien de realizaciones empíricas que no requirieron un conocimiento científico depurado. Por eso, la revolución industrial es en parte tributaria de los artesanos británicos, sobre todo del sector textil, que se coloca en la vanguardia del cambio técnico ya de ese siglo XVIII: la lanzadera volante de Kay, en 1733; las máquinas de tejer de Spinning-Jenny de Hagreaws, en 1764; o la Water Frame de Arkwright en 1769; ya de imposible utilización en la industria doméstica al funcionar con energía hidráulica.

Se pasaba así de las máquinas del hilado y tejido de algodón que eran propulsadas manualmente o de tiro animal y que eran de producción doméstica a las de producción fabriles.

Pero el invento revolucionario por excelencia en la máquina de vapor del escocés Watt, además estrechamente ligada al mundo universitario: los conocimientos científicos de Watt, ingeniero y fabricante de instrumentos matemáticos de la Universidad de Glasgow, fueron decisivos en el perfeccionamiento de los ensayos realizados anteriormente por Newcomen. Efectivamente la máquina ya existía desde principios de siglo, se aplicaba el bombeo de agua de las galerías profunda de las minas. Watt la perfeccionó en 1776 para que pudiera ser aplicada a la producción de tejidos, transformando el movimiento oscilatorio en otro circular, capaz de mover una rueda. Este cambio va a hacer posible la aplicación de la máquina de vapor a todo tipo de maquinaria industrial.

Por otra parte también se pasó del uso de la leña para la producción de energía al uso del carbón mineral lo cual fue bastante positivo para la deforestación de Europa puesto que en los tiempos en que las calderas fueron alimentados por leña desaparecieron grandes extensiones de bosque.

Poco a poco los inventos se irán sucediendo a la vez que se van perfeccionando; así lo puedes observar en en el eje cronológico que tienes en la parte superior de este apartado.